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Metabolismo y Trastornos hormonales

La cantidad de horas que duerme afecta su peso

Las investigaciones recientes apoyan la idea de que dormir menos puede ser uno de los factores importantes que afectan negativamente el peso corporal.

La relación entre el sueño y el peso fue observada por primera vez por un grupo de investigadores europeos que trataban de explicar por qué tantos niños estaban presentando problemas de sobrepeso. Estos investigadores se sorprendieron al hallar que no era la cantidad de horas que veían televisión sino cuánto dormían, lo que mejor predecía el sobrepeso en los niños.

Los científicos en los Estados Unidos están encontrando la misma relación en adultos.

Investigadores de Columbia University en Nueva York encontraron que las personas que dormían 6 horas por noche tenían una probabilidad 23% mayor de ser obesas, que aquellas que dormían entre 7 y 9 horas. En las personas que dormían 5 horas por noche la probabilidad de ser obesos aumentaba a 50%, y en las que dormían 4 horas ó menos a 73%.

¿Por qué las personas que duermen menos pesan más?

Lo que sucede involucra esencialmente a dos hormonas:

  1. Leptina: secretada por las células adiposas para indicarle al cerebro que deje de comer.
  2. Ghrelina: producida en el estómago, indica al cuerpo que debe seguir comiendo.

Los estudios han mostrado que los niveles de leptina son menores y los de ghrelina mayores en las personas que duermen pocas horas. Esta combinación muy probablemente aumenta el apetito.

Para empeorar el problema, cuando se da una disminución en los niveles de leptina, el cerebro la interpreta como un estado de inanición, por lo que no solo responde aumentando el hambre, sino también disminuyendo el gasto de energía (quemando menos calorías). Esto significa que se vuelve más fácil ganar peso aunque no se consuman más alimentos.

Para empeorar el problema, cuando se da una disminución en los niveles de leptina, el cerebro la interpreta como un estado de inanición, por lo que no solo responde aumentando el hambre, sino también disminuyendo el gasto de energía (quemando menos calorías). Esto significa que se vuelve más fácil ganar peso aunque no se consuman más alimentos.

Hasta hace poco se pensaba que el sueño era importante solo para el cerebro. Pero estamos descubriendo que afecta a todo el organismo. Nuestro cuerpo no está adaptado para soportar la privación del sueño. Si usted quiere mantener un peso y estilo de vida saludable es esencial evitar el desvelo.


Glándula tiroides, metabolismo y peso

Las hormonas producidas por la glándula tiroides regulan el metabolismo humano. Los estudios han demostrado que niveles bajos de hormona tiroidea están asociados con metabolismos bajos, y  niveles elevados con metabolismos altos.

Enfermedades de la glándula tiroides que afectan nuestro metabolismo

  • El hipotiroidismo

Se da cuando la glándula tiroides no es capaz de producir suficiente hormona tiroidea para mantener al cuerpo funcionando normalmente.

Las causas más frecuentes son: enfermedad autoinmune (tiroiditis de Hashimoto), la eliminación quirúrgica de la tiroides y el tratamiento radiactivo utilizado en algunas enfermedades.

El hipotiroidismo no posee ningún síntoma característico, su diagnóstico se hace a través de un examen de sangre.

¿Qué relación existe entre el hipotiroidismo y el peso?

El metabolismo de pacientes con hipotiroidismo se encuentra disminuido, por lo que suelen aumentar de peso.

Esta condición raramente resulta en un aumento masivo del peso corporal. En general, de 2 a 5 kilogramos de ganancia pueden ser atribuidos a la tiroides, dependiendo de la severidad del hipotiroidismo.

Otra condición que puede presentarse en el hipotiroidismo es el aumento de los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, ya que el metabolismo y la oxidación de las grasas a nivel celular y en sangre se enlentecen.

  • El hipertiroidismo

Se da cuando la glándula tiroides está hiperactiva, por lo que secreta demasiada hormona tiroidea.

La causa más frecuente de hipertiroidismo (más del 70%) es la enfermedad de Graves, la cual es ocasionada por la presencia de anticuerpos en la sangre que estimulan a la glándula tiroides a crecer y a secretar hormonas en exceso.

Al existir demasiada hormona tiroidea, toda función del cuerpo tiende a acelerarse.

Los síntomas del hipertiroidismo son: nerviosismo, irritabilidad, sudoración profusa, palpitaciones, temblor de las manos, ansiedad, dificultad para dormir, debilidad muscular, adelgazamiento de la piel, cabello fino y quebradizo.

 ¿Qué relación existe entre el hipertiroidismo y el peso?

Como el metabolismo en los pacientes con hipertiroidismo está acelerado, muchos pacientes experimentan pérdida de peso.

Sin embargo, el hipertiroidismo también aumenta el apetito. Por esta razón,  es posible que algunos pacientes no pierdan peso, e incluso lo ganen, dependiendo de cuanto aumentan el gasto calórico diario.

Si usted sospecha que puede tener alguna de estas condiciones, es importante que sea tratado por un médico endocrinólogo, en conjunto con una nutricionista.


Obesidad y trastornos reproductivos

Dr. Paolo Duarte, Médico Internista
paoloduarte@nutriplus.co.cr

La obesidad es una condición médica crónica asociada a diversos problemas de salud. Tradicionalmente, se ha ligado a alteraciones en el metabolismo de las grasas (colesterol, triglicéridos), hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular (infartos, angina), diabetes mellitus tipo 2, entre otros. No obstante, existen otras afecciones que también poseen una relación bien establecida con la obesidad, como es el caso de los trastornos reproductivos.

Las alteraciones reproductivas ligadas a la obesidad se dan tanto en hombres como en mujeres por diversos factores. Una de las causas principales es el desequilibrio en los niveles de hormonas sexuales. Parte del metabolismo de las hormonas sexuales masculinas y femeninas (andrógenos y estrógenos) se lleva a cabo en el tejido adiposo (grasa corporal), y es de esperar que si la cantidad de este tejido aumenta, la regulación hormonal normal se vea afectada.

A continuación se mencionan algunos aspectos adicionales que contribuyen en la génesis de este problema.

Mujeres

Las investigaciones mencionan que un 6% de la infertilidad primaria (mujeres que nunca han estado embarazadas) es por causa de la obesidad.

La fertilidad femenina depende de la normalidad del ciclo menstrual y la ovulación. A su vez, estos procesos obedecen a un apropiado funcionamiento hormonal. Una adecuada interacción entre el hipotálamo, la hipófisis y el ovario determinan los niveles normales de hormonas. Un exceso de tejido adiposo puede condicionar un estado de hiperestrogenismo (exceso de estrógenos), el cual altera la interacción entre estas tres estructuras. A mayor obesidad, mayor alteración.

Otra condición ligada a la obesidad, que puede afectar la fertilidad femenina, tiene que ver con el desequilibrio en los niveles de insulina (hormona producida en el páncreas que se encarga de metabolizar la glucosa). Esta alteración, denominada resistencia a la insulina, genera un estado en el que la hormona no es tan fácilmente reconocida por sus receptores, y por lo tanto el páncreas debe producirla en mayor cantidad. El exceso de insulina afecta la función ovárica y puede inducir la producción excesiva de andrógenos, lo cual predispone a la infertilidad.

Está establecido que la obesidad aumenta en un 37% el riesgo de depresión en mujeres, lo cual puede influir en su comportamiento sexual (disminución del deseo, alteraciones en el orgasmo, etc.)

Hombres

La obesidad afecta principalmente la función eréctil, sin embargo también podría comprometer la fertilidad.

El riesgo de disfunción eréctil aumenta un 30% en casos de obesidad. Este padecimiento se debe a múltiples factores hormonales y psicosexuales. Algunos de los más importantes son: el desequilibrio en las hormonas sexuales, el desarrollo de ateroesclerosis (grasa en las arterias), la disfunción endotelial (pérdida de la regulación normal de los vasos sanguíneos) y el daño a los nervios implicados en la erección (por riesgo aumentado de diabetes mellitus). Además, el efecto que tiene la obesidad sobre la autoestima es sumamente importante. Sin dejar de lado que el aumento del tejido adiposo sobre la región pélvica influye en la percepción del tamaño del pene. 

La fertilidad depende de la producción de espermatozoides (espermatogénesis), la cual puede ser inadecuada en casos de obesidad. La espermatogénesis requiere que los testículos estén a una temperatura menor a la del resto del cuerpo. En la obesidad este requisito podría verse comprometido. Otro factor que puede afectar la espermatogénesis es el varicocele (dilatación de un sistema venoso dentro del testículo), el cual es más frecuente en hombres obesos.

Se ha visto que un tercio de los hombres obesos con disfunción eréctil podrían recuperar su actividad sexual al cabo de dos años de adoptar estilos de vida saludables (ejercicio regular, dieta adecuada y reducción de peso).

En resumen, son múltiples los factores por los cuales la obesidad influye sobre la función reproductiva. Asimismo, se debe tener presente que parte importante del tratamiento de todas estas alteraciones es la reducción de peso y la implementación de estilos de vida saludables. El diagnóstico temprano y el adecuado manejo farmacológico también facilitan el tratamiento de estas alteraciones.

        
Bibliografía

  1. Eposito K y Giugliano D. Obesity, the metabolic syndrome, and sexual dysfunction. Inter J  Impot Res 2005; 17, 391–398.
  2. Haslam D. Gender-specific aspects of obesity. JMHG 2005; 2(2): 179–185.
  3. Haslam D y James WPT. Obesity. Lancet 2005; 366: 1197–1209.
  4. Mydlo JH. The impact of obesity in urology. Urol Clin N Am 2004; 31: 275–287.

Resistencia a la insulina: Un mal común

Se estima que entre un 20 y 25% de la población sana es resistente a la insulina. Pero, qué es la resistencia a la insulina, y qué implicaciones tiene para la salud.

¿Qué es la insulina?

La insulina es una hormona secretada por el páncreas que ayuda a utilizar la glucosa (azúcar) en sangre. La insulina se liga a receptores en las células, tal y como lo haría una llave en una cerradura. Una vez que la insulina “abre la puerta”, la glucosa puede entrar a la célula para ser almacenada o transformada en energía.

Además, juega un papel importante en el metabolismo de la grasa, ya que promueve la formación o almacenamiento de grasa corporal (lipogénesis) e inhibe su utilización como fuente de energía (lipólisis).

¿Qué es la resistencia a la insulina?

La resistencia a la insulina se presenta cuando los tejidos graso, muscular y hepático se vuelven menos sensibles a la acción de esta hormona, debido a que no puede unirse a sus receptores en estos tejidos, o bien que la unión entre ambos se dificulta. El organismo entonces cree que no hay suficiente insulina y envía una señal al páncreas para que aumente su producción.

Dado que el páncreas produce y libera más insulina de lo normal, se genera un estado de hiperinsulinemia o exceso de insulina en la sangre.

¿Cuáles son las consecuencias de la hiperinsulinemia?

La hiperinsulinemia produce una serie de desequilibrios en el organismo. Por ejemplo, cuando un individuo presenta niveles excesivos de insulina en sangre tiende a acumular grasa en el abdomen (promueve la lipogénesis) y se le dificulta la pérdida de peso (inhibe la lipólisis).

Otro problema de salud que suele presentarse en conjunto con la hiperinsulinemia es el síndrome metabólico, el cual se caracteriza por la presencia de varios de los siguientes factores: sobrepeso, triglicéridos altos, colesterol HDL (bueno) bajo, hipertensión arterial y niveles de glucosa elevados.

Una persona con síndrome metabólico posee un riesgo aumentado de padecer de problemas cardiovasculares y diabetes mellitus, entre otros.

¿Cuáles son los factores de riesgo asociados a la resistencia a la insulina?

Los principales factores de riesgo son:

  1. Sobrepeso, caracterizado por la acumulación de grasa abdominal.
  2. Estilo de vida sedentario.
  3. Edad > 40 años.
  4. Antecedentes familiares de diabetes tipo 2, hipertensión arterial o enfermedades del corazón.
  5. Desequilibrios en los niveles de triglicéridos, colesterol y glucosa o en la presión arterial.
  6. Acantosis nigricans (piel oscura, gruesa y aterciopelada en las áreas flexibles y pliegues del cuerpo).
  7. En mujeres, síndrome de poliquistosis ovárica o diabetes gestacional.

 

Si usted piensa que padece de resistencia a la insulina, un examen de tolerancia a la glucosa, que mida los niveles de glucosa e insulina en sangre, puede ayudar a su médico a determinar si usted presenta este problema de salud.

¿Cómo disminuir el riesgo de presentar resistencia a la insulina?

  1. Mantenga un peso corporal adecuado y una alimentación balanceada.
  2. Realice de 30 a 60 minutos de ejercicio físico al menos 5 veces por semana.
  3. Limite el consumo de grasas saturadas, grasas trans, colesterol y azúcares.
  4. Evite fumar.

 

Fuentes:

Kahn R, Buse J, Ferrannini E, Stern M. “The metabolic syndrome: time for a critical appraisal. Joint statement from the American Diabetes Association and the European Association for the Study of Diabetes”. Diabetes Care 2005;28:2289-2304.

Melvin R, Siden MD, Vryan F. “Understanding the links between insulin resistance, diabetes and cardiovascular diseases”. Practical diabetology, 24(2)2-15. June 2005

Insulin Resistance. http://syndromex.stanford.edu/InsulinResistance.htm


Síndrome Premenstrual (SPM)

Síndrome Premenstrual es el nombre que se le da a un grupo de síntomas que comienzan de 7 a 14 días antes del inicio del período menstrual.

Hasta un 85% de las mujeres en edad reproductiva experimentan algunos de los síntomas asociados con el SPM. Y, un 30%, sufren síntomas tan agudos que llegan a afectar sus actividades diarias.

Síntomas

Síntomas psicológicos

  • ansiedad
  • confusión
  • nerviosismo
  • falta de control
  • insomnio
  • fatiga considerable
  • dificultad para concentrarse
  • mala memoria
  • disminución de la autoestima
  • paranoia
  • hipersensibilidad emocional
  • depresión
  • etención de líquido
  • edema (hinchazón de tobillos, manos y pies)
  • inflamación y dolor de los senos
  • aumento periódico de peso
  • oliguria (disminución de la cantidad de orina)

Problemas respiratorios

  • alergias
  • infecciones

Molestias en los ojos

  • alteraciones de la visión
  • conjuntivitis

Síntomas gastrointestinales

  • cólicos abdominales
  • estreñimiento
  • náuseas, vómitos
  • dolor de espalda

Problemas cutáneos

  • acné
  • neurodermatitis (inflamación de la piel con comezón)
  • empeoramiento de otros trastornos cutáneos,
    ej. herpes labial

Síntomas neurológicos y vasculares

  • dolor de cabeza
  • vértigo
  • síncope (desmayo)
  • entumecimiento, hormigueo o aumento de la

Sensibilidad de brazos y/o piernas

  • moretones
  • palpitaciones
  • espasmos musculares

Otros

  • disminución de la coordinación
  • disminución de la libido (deseo sexual)
  • cambios en el apetito
  • antojos
  • calores
  • menstruación dolorosa

Los síntomas usualmente cesan en las primeras 48 horas después de que inicia la menstruación.

Causas del SPM

Aunque se desconoce la causa exacta de este síndrome, parece estar relacionado con las fluctuaciones en los niveles de estrógeno y progesterona del organismo y no implica una deficiencia en el funcionamiento de los ovarios.

A continuación se enumeran algunos de los factores que se han sugerido como posibles causas del SPM:

  • Desequilibrio estrógeno – progesterona.
  • Alergia a la progesterona.
  • Hiperprolactinemia: secreción excesiva de prolactina (hormona que estimula el desarrollo de los senos).
  • Exceso de aldosterona (hormona que regula el metabolismo del sodio, el cloruro y el potasio).
  • Retención de sodio y agua en los riñones.
  • Cambios en el metabolismo de los carbohidratos.
  • Hipoglicemia (bajo nivel de glucosa en sangre).
  • Factores psicogénicos.

Tratamiento

Por lo general, este síndrome requiere de la prescripción de algún medicamento, según lo determine el médico.

Dentro de los medicamentos que pueden prescribirse se encuentran:

  • Diuréticos antes de que se presenten los síntomas, para reducir la retención de
    líquidos.
  • Inhibidores de las prostaglandinas. Es decir, antiinflamatorios no esteroideos
    como la aspirina o el ibuprofeno, para reducir el dolor.
  • Anticonceptivos por vía oral (inhibidores de la ovulación).
  • Progesterona (tratamiento hormonal).
  • Calmantes.
  • Antidepresivos como la sertralina. Al menos por 12 meses para evitar recaídas.

Aunque hay mejoría al utilizar alguno o varios de estos medicamentos, ningún tratamiento ha demostrado controlar al 100 % el síndrome.

Los cambios a nivel alimentario pueden ayudar en el tratamiento del SPM, por lo que si usted padece de este síndrome es importante seguir las siguientes recomendaciones:

  • Limite la cantidad de sal y los alimentos salados.
  • Elija alimentos bajos en grasa.
  • Evite la cafeína, pues aumenta la irritabilidad.
  • Prefiera los carbohidratos complejos (harinas, panes, granos y pastas integrales).
  • Consuma un suplemento de calcio (1000 mg/día), el cual ayuda a reducir la retención de líquido y regula los químicos del cerebro relacionados al estado de ánimo.
  • Incluya alimentos ricos en fitoestrógenos como el tofu, la leche de soya y el edamame, ya que pueden ayudar a aliviar los síntomas

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